Ahora, explicaré la opción contraria, el colecho.
El fin de este blog es ayudar a educar a nuestros pequeños pero no pretendo decidir cuál es la mejor manera de actuar. He recibido un comentario constructivo en el que se refutaba la idea de que los niñ@s no deben dormir con los padres y/o madres. Por ello, me he decidido a investigar el colecho y exponer las ideas centrales de este tema. Así, cada uno decidirá la opción que le paredca más plausible a su modo de entender.
¡Qué difícil es saber educar!
¿Qué es el colecho?
El colecho o cama familiar es una práctica en la que bebés o niños pequeños duermen con los progenitores.
Excluyendo América del norte, Europa y Australia es una práctica habitual en el resto de países.
La doctora Margot Sunderland, directora de educación y formación del Centro Infantil de Salud Mental de Londres, es una psicoterapeuta infantil con veinte años de experiencia con los niños y sus familias. Dirige cursos de postgrado en Psicoterapia Infantil y Formación Emocional para Niños y es autora de más de una veintena de libros sobre salud mental infantil. En 2002 uno de sus libros fue premiado en la sección de Salud Mental del concurso de la Asociación Médica Británica. Las amplias investigaciones de la autora en el tema de la neurociencia de las relaciones entre padres e hijos están en la base de La ciencia de ser padres, y sus conclusiones derivan de más de 800 estudios realizados en todo el mundo.
Margot S. defiende la idea del colecho, es más, lo recomienda hasta la edad de cinco años de los pequeños por una serie de aspectos:
- Favorece la lactancia materna por la noche.
- Aunmenta los episodios de sueño REM, lo que disminuye o corrige los episodios de apnea del sueño, peligrosos para el bebé.
- Menor riesgo de muerte súbita. Aunque este tema está aún bajo investigación, se recomienda que las madres y padres fumadores no duerman con bebés de menos de tres meses por riegos de muerte súbita. Si el colecho aumenta los episodios de sueño REM (lo que disminuye o corrige los episodios de apnea del sueño, peligrosos para el bebé), este riesgo disminuye.
- El bebé se duerme más fácilmente, incluso en los despertares nocturnos.
- Sincroniza los ciclos de sueño de la madre y el bebé.
- Se potencian los vínculos entre padres e hijos.
- El colecho disminuye el riesgo de SMSL. James McKenna, antropólogo de la Universidad de Pomona, ha estudiado el SMSL en diversas culturas concluyendo que el riesgo es hasta diez veces mayor en las culturas en las que los niños no comparten lecho con los padres.
A pesar de todo ello hay quienes ven ciertos inconvenientes como:
- Riesgos de asfixia. Se recomienda que padres bajo efectos de drogas o excesivamente obesos no compartan la cama, sobre todo con bebés. Además es recomendable no usar colchones blandos o de agua, almohadas o acolchados.
- Algunos padres duermen peor cuando duermen con un bebé, sobre todo por los mecanismos de alarma.
- Asociación estrecha de sueño y presencia de los padres, lo que puede dificultar conciliar el sueño del niño en siestas y a la hora de irse a dormir sin los padres.
Por ello aquí tienes algunas recomendaciones básicas para practicar un colecho seguro:
- Los bebés deben dormir en superficies firmes, limpias, en ausencia de humo, sin almohada ni ningún muñeco que pueda asfixiarle.
- Siempre debes poner a dormir al bebé sobre su espalda. Nunca boca a bajo ni de lado.
- El bebé no debe dormir nunca sobre una almohada o una tela de oveja mullida.
- Los colchones de agua están contraindicados por ser poco firmes.
- El colchón debe estar bien encajado dentro de la cuna o tocando a la pared sin ningún espacio donde el bebé pueda quedar atrapado y asfixiarse.
- Los bebés no deben dormir nunca en sillones o sofás y mucho menos en el regazo de algún adulto.
- Nunca debes cubrir la cabeza del bebé con nada que pueda dificultar su respiración.
- Evita abrigar demasiado al bebé y tener la habitación demasiado caliente.
- Si se comparte la cama con el bebé, ambos padres deben estar de acuerdo con esta decisión. Los dos deben ser igualmente responsables de la presencia del bebé y considerarse como el ser humano en cuyas manos está la vida del bebé.
- Es preferible que el bebé duerma al principio entre la pared, o la cuna adosada o unos barrotes seguros, y la madre, en lugar de entre el padre y la madre. Al cabo de las primeras semanas, el padre ya es sensible a la presencia del bebé y puede dormir entre los dos.
- Los padres deben dejar de fumar, ambos. Incluso el fumar durante el embarazo incrementa el riesgo de muerte súbita. Si no os es posible dejar de fumar, evitad compartir la cama al menos durante las primeras 14 semanas de vida del bebé.
- Los bebés menores de un año no deberían compartir la cama con otros hermanos pequeños, porque no son suficientemente conscientes de su presencia cuando duermen. Aun así, una persona adulta puede hacerse cargo de ambos.
- Las personas que tomen drogas, pastillas para dormir o medicamentos, o estén extremadamente cansadas, pueden tener mermadas sus capacidades de reacción y responsabilidad de cuidar de un bebé en la cama familiar. Evita estas situaciones.
- Si la madre está extremadamente agotada, puede ser que su sensibilidad no sea la habitual, con lo que la seguridad puede quedar seriamente afectada.
- Las madres que lleven el pelo largo deberían recogérselo para evitar estrangulamientos fortuitos. También se deben evitar camisones o vestidos con lazos largos que puedan causar el mismo efecto. Los cordones de las cortinas o estores cercanos pueden ser igualmente peligrosos.
- Las personas muy obesas pueden no darse cuenta de la situación física de su bebé, con lo que es preferible que duerman en superficies separadas.
- Cuando el bebé ya se mueva por la cama, es conveniente poner barreras alrededor de su zona para evitar que caiga de la cama. El espacio entre la barrera y el colchón debe ser mínimo para que el bebé no quede atrapado y se asfixie.
Antiguamente el colecho era una práctica habitual en todo el mundo sobre todo debido a la falta de espacio en la casa familiar. Hoy en día los hogares cuentan con varias habitaciones de modo que cada componenete del grupo familiar tiene su propio cuarto sin necesidad de compartirlo. Aún así, los bebés podrían dormir con sus progenitores un tiempo pero no es habitual. ¿Porqué? Parece ser que a principios del siglo pasado era normal tener muchos hijos, las casas eran pequeñas y todos dormían juntos en la misma cama. Como consecuencia, era normal que alguno de ellos sufriera asfixia o aplastamiento y muriera sin remedio. Así que la Iglesia decidió "prohibir" dicha conducta con el fin de evitar esos accidentes. Y hasta el día de hoy se ha extendido esa conducta.
¿Deseas unirte a los defensores del colecho? Crianza con apego
En España los máximos representantes y pioneros en la crianza con apego son el Doctor Carlos González con su libro “Bésame mucho, cómo criar a tus hijos con amor”, la psicóloga Rosa Jové con su libro "Dormir sin lágrimas" y varias publicaciones mas sobre la importancia de la lactancia materna, tanto para el desarrollo físico como emocional del bebé. Ha colaborado en la difusión del apego en las relaciones madre/niño. Dando una alternativa a la corriente mayoritaria
La crianza con apego busca entender las necesidades biológicas y psicológicas de los niños, y evitar expectativas poco realistas en el comportamiento del niño. Al fijar límites que sean apropiados para la edad del niño, la crianza con apego toma en cuenta cada etapa física y psicológica del desarrollo que el niño está experimentando. De esta manera, los padres pueden intentar evitar la frustración que ocurre cuando esperan cosas que los niños no pueden hacer aún.
La crianza con apego mantiene que es de vital importancia para la supervivencia del niño que sea capaz de comunicar sus necesidades a los adultos y que estas sean atendidas sin demora. El Dr. Sears advierte que mientras el niño es pequeño, es mentalmente incapaz de ninguna manipulación. Sears comenta que durante el primer año de vida, las necesidades y los deseos de un niño son lo mismo. El Dr. Sears y otros partidarios de la crianza con apego piensan que las necesidades no satisfechas aparecen de inmediato intentando satisfacer lo que no fue satisfecho. La crianza con apego observa el desarrollo así como la biología del niño para determinar las respuestas psicológicamente y biológicamente apropiadas para cada etapa. La crianza con apego no significa resolver una necesidad que el niño pueda satisfacer por sí mismo. Significa entender cuáles son las necesidades, cuándo se presentan, cómo cambian a lo largo del tiempo y de las circunstancias, y ser flexibles al idear maneras para responder apropiadamente.
Prácticas similares son conocidas como crianza natural, crianza por instinto, crianza intuitiva, crianza de inmersión o crianza en el “concepto del continuum”.
http://www.youtube.com/watch?v=J7nCdJQ44wc
Todo ello sin olvidar nuestras pautas:- Educar en no violencia- Educar en valores- Educar con el ejemplo- Educar comunicando